Codelco: ¿Preparando clima para privatizar?

Durante más de 45 años de trabajo en el sector mineral, en Chile y Brasil, he visto diversas estrategias de creación de dificultades para después vender facilidades, preparando terreno para la eventual privatización de empresas estatales al sector privado. La estrategia que parece seguir Codelco es evidente y debe ser denunciada.

Trabajé en Codelco (El Teniente) por algunos años, en la década del 70, inclusive antes de la propia entrada de El Teniente a esta nueva corporación. Concursos difíciles, que demoraban varios días, caracterizaban la contratación de los mejores profesionales disponibles en el mercado. CODELCO era pura excelencia y teníamos orgullo de ella ser una empresa chilena, una empresa de todos.

Repitiendo editorial de MOPENEWS anterior, tanto CODELCO como toda la gran minería del Cobre chilena pasaron por los últimos 10 años con grandes inversiones, mas, sin producir ninguna tonelada adicional de cobre fino. Peor todavía, se anuncia un nuevo periodo de 10 años sin crecimiento alguno en la producción de cobre fino, más con nuevas inversiones, tanto en proyectos estructurantes como, lamentablemente, en tratar cada vez más ganga para producir lo mismo!

Se culpa a los trabajadores como siendo ineficientes, en circunstancia que las leyes de cobre son menores en Chile que las observadas en nuestro vecino país Perú, debiendo los trabajadores chilenos tratar cada vez más mineral para producir lo mismo. Hoy se culpa a las Fuerzas Armadas porque el valor anual retirado por ellas (Ley Reservada) comienza a pesar encima de las recetas corporativas de la empresa, recetas decrecientes por causa de la propia ineficiencia de la empresa.

CODELCO no ha sabido lidiar, durante todos estos últimos años, con la caída radical de las leyes del mineral, en todas sus Divisiones, como se observa por la falta de creatividad de sus equipos de proceso al mantener esa política suicida de “muele todo y flota todo”.

Con algunas excepciones, la gran minería chilena se rindió incondicionalmente a la fuerza del mercado de grandes fabricantes de equipos, desde la introducción de los molinos SAG a comienzos de la década del 80. Es hora de cambiar el juego.

Alexis Yovanovic